Para empezar, un buen día del año pasado cuando varios amigos realizaban un viaje muy especial a Venezuela, Rodrigo Pardo, ya tenía en mente independizarse, sobretodo a raíz de su regreso de EEUU el año anterior. En él surgían tremendas ganas de formar un bonito y dulce hogar lejos de los brazos maternos. (Aunque eso de lejos...).
Y un buen día, el 6 de Julio de 2006 para ser más exactos, le comentó la idea a Marino, el cual la acogió con incredulidad y buen rollo, pero sin ningún tipo de compromiso. Le parecía bien, pero por ahora él no se podía plantear algo así. Ya tenía suficiente independencia y flexibilidad en su casa.
Las cosas se quedan así hasta que entra en escena Juanjo, el cual en Italia visitando a Rodrigo (ya podéis suponer que Rodrigo no deja de viajar nunca), fue también partícipe de la idea de éste, y a diferencia de Marino, en un principio, le pareció como un sueño que podría hacerse realidad. Así los dos sopesaron pros y contras y parecía que la idea no era tan descabellada. Rodrigo, fundador de la idea de independizarse, parecía haberse decidido a compartir su vida con dos amigos (al principio con poca relación aunque si bastantes cosas en común).
Planearon probar a decírselo a Marino una vez más (bueno, varias veces más), y éste parecía que iba gustándole más la idea . Solo hicieron falta unas 5 conversaciones más para que los 3 estuviesen decididos a irse a vivir juntos, a emanciparse, a compartir vida y techo.
Se pusieron en marcha y buscaron pisos por aquí y por allá, alquileres asequibles con su bolsillo (es decir, tirando a sencillitos)...la ilusión continuaba, pero no había forma de encontrar nada.
Empezaron a surgir dudas, aquello parecía un tira y afloja, unos se convencían a los otros (más concretamente, Rodrigo convencía a Marino y Juanjo) y así seguían las cosas en octubre de este año pasado.
Pero llegó un grandioso día, en el que apareció la idea de irse a vivir al chalet donde veraneaba Juanjo con su familia todos los años. No era lo pensado en un principio pero en las condiciones en las que estaban no tardaron ni una semana en ponerse de acuerdo y lanzarse a la aventura: se iban de casa, se independizaban.
La tarea de decírselo a las familias fue por partes y sobretodo con ritmos diferentes: Rodrigo ya lo había comentado en casa desde hace tiempo, la familia de Juanjo recibió la noticia en el tiempo presente en que ocurrían los hechos, y el caso de marino fue un tanto especial: decidió ir poco a poco por no causar daños colaterales hasta llegar al final de la cuestión hace unos....3 meses.
Bueno, siguiendo los hechos, decidieron irse a vivir juntos a principios de año, lo que significó una puesta en marcha inminente y con múltiples viajes a Ikea, Leroy, Carrefour, ...
Desde el momento de la decisión hasta que durmieron por primera vez en la casa habían pasado casi 4 semanas, de duros retos.
El primero fue vaciar en la medida de lo posible el contenido de la ya antigua casa. Tenía que estar todo listo para el reto más importante a priori: poner tarima flotante en el suelo si no querían morir de frío en invierno. Para ello, con la ayuda de grandes amigos, se pusieron manos a la obra y ...martillo por aquí, sierra por allá, rodapiés por el otro lado... parecía que el suelo cobraba forma y color y los miembros de the village se convertían en mecánicos, ebanistas, fontaneros, carpinteros,...unos más que otros.
Por fín a las 3 semanas de poner el suelo con mano de obra de confianza se terminó la obra y se celebró por todo lo alto: unas pizzas bien frias que tardaron 2 horitas en llegar. Pero lo bonito fue realmente que a pesar de la vida laboral y académica de los tres, terminaron convirtiendo en realidad el poner un suelo habitable en todas las épocas del año.
Bueno! Ahora solo quedaba amueblar la casa, decidir las habitaciones, trasladar las pertenencias de cada uno, establecer tiempos ,espacios, ...vamos que quedaba una burrada por hacer, pero asombrosamente solo hizo falta una semana más para que todo estuviese listo. La ilusión crecía con un suelo nuevo y los trámites, mudanzas y traslados fueron rápidos. Se nos resistió el tema de la calefacción por algún que otro fraude con los radiadores, pero finalmente, hablo del 12 de Febrero, todo estaba listo para irnos a vivir a la nueva casa, The Village. ¿Por qué The Village? Por partes, que todo llega.
La cuestión es que un sueño que parecía imposible en un principio acabó por convertirse en realidad y la segunda semana de Febrero ya vivíamos juntos con un gran reto, que cambió de perspectiva a medida que avanzaba el tiempo, es el reto más importante, más necesario: la convivencia, del que nació la totalidad de lo que ahora somos y tenemos, de lo que hoy os queremos transmitir y mostrar. Fue en ese momento cuando un sueño hecho realidad diese pie a muchos otros que ya no se veían tan lejanos.